Ibermaison Home Designers

Las montañas y el viento se van adentrando hasta mi habitación en verano.
Paul Klee lo expresó tan bien: “Un ojo ve, el otro siente”. Aplicada a un hogar, la filosofía de Ibermaison es una forma de acercarse a la esencia de las cosas a través de este doble movimiento: ver y sentir. Su manera de enfocar los interiores es mucho más que una moda, pasajera e insustancial. Es algo mucho más profundo. Es una nueva forma de mirar. Visto desde un cierto estado de espíritu, el enfocar nuestros espacios íntimos, o los jardines que nos rodean (y nos invaden), es algo que tiende fuertemente hacia lo inevitable, lo esencial.
La filosofía de Ibermaison enseña que para alcanzar la paz profunda y duradera, hay que desaprender los hábitos negativos, olvidar las emociones sombrías. Por esta razón, nos concentramos en el momento, y en esa atención detenida que dedicamos a lo cotidiano, aprendemos a deshacernos de lo que no es esencial.
Lo mismo ocurre dentro de una casa. En su énfasis por la simplicidad, la armonía, la pureza y la naturalidad, Ibermaison reviste nuestros espacios de una humildad limpia y contagiante, que funciona como un antídoto frente a lo que es excesivamente formal, ostentoso, cargado y artificial. El entorno refleja, y a la vez inspira, un estado mental lleno de paz. Nosotros moldeamos el entorno y el entorno nos moldea (“Soy el espacio donde estoy”) a su vez. La mente despierta, iluminada, es un espejo vacío que refleja todas las cosas con perfección y responde a todas las cosas apropiadamente.
Sabemos que nuestro concepto de arquitectura diluye las fronteras entre exterior e interior. Incluso en los espacios cerrados, las pantallas y puertas correderas aportan versatilidad y fluidez a las distintas zonas de la casa, dejando que la luz sea un huésped privilegiado. La apertura, la luz y la flexibilidad son, así, los protagonistas de estos espacios. Espacios vacíos, espacios de silencio donde emerge el espíritu. Espacios, también, donde aprendemos a escuchar nuestros sentidos y establecemos puentes entre nosotros y el entorno, entre nosotros y nuestra esencia. Las dimensiones son amplias, pero acogedoras en su transparencia absoluta. Como los jardines que recrean universos naturales en miniatura, los interiores incorporan los elementos de la naturaleza. Como decía Mies van der Rohe “Dios está en el detalle".